Con la participación de alumnos y docentes de cerca de veinte escuelas de los distintos niveles educativos, se realizó el jueves 2 de octubre la 5.ª edición de la Expo ESI Diocesana, organizada por el área de Educación Sexual Integral de la Junta Regional de Educación Católica (JuREC). La jornada tuvo lugar en el Colegio Nuestra Señora del Carmen y reunió experiencias y proyectos desarrollados por instituciones educativas de toda la diócesis.
La propuesta se realizó luego de la Semana de la ESI, establecida en el calendario escolar oficial, durante la cual cada escuela trabajó distintas iniciativas que posteriormente fueron compartidas con las familias y la comunidad a través de exposiciones en las respectivas comunidades. Para esta edición, el lema propuesto por el área de ESI de la JuREC fue “ConSentido para elegir y convivir”, como invitación a reflexionar sobre el sentido de las propias prácticas, de los vínculos y, en definitiva, de la vida.
El acto de apertura estuvo encabezado por el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando sj., y contó con la presencia del vicario episcopal de Educación, presbítero Juan Cruz Mennilli; el presidente de la JuREC, Javier Sánchez; autoridades de la Dirección General de Cultura y Educación y representantes de la Junta Regional de Educación Católica.
A lo largo de la jornada, las escuelas presentaron sus trabajos en stands que reunieron propuestas de los niveles Inicial, Primario y Secundario. Las experiencias permitieron compartir con las familias y con otras comunidades educativas los procesos desarrollados en torno a la ESI y al lema de este año.
En el marco de la apertura, monseñor Giobando centró sus palabras en la pregunta por los valores y el sentido de la vida. “¿Cuánto vale un valor?”, planteó, para distinguir entre aquellos valores que “cotizan en las bolsas financieras” y aquellos que “cotizan en el corazón, en el alma”.
En ese sentido, recordó las palabras de Jesús: “Porque donde esté tu tesoro estará tu corazón”, y señaló que existen valores que “no tienen precio, más allá del esfuerzo por conseguirlo”. Entre ellos, se refirió al amor: “¿Cuánto vale el amor?”, para luego citar el Cantar de los Cantares: “No podrán los océanos apagar el amor, ni los ríos anegarlo”.
También se detuvo en el valor de la amistad: “¿Cuánto vale la amistad? Quien tiene un amigo tiene un tesoro”. Y agregó que “los valores se agrandan en la medida que los pongas en práctica, si no se atrofian”, para destacar luego la importancia de la lealtad: “La lealtad es un valor olvidado, ser leal es no mentir”.
Al referirse al sentido de la vida, el obispo afirmó: “El sentido de la vida es aquel que decidas darle, con responsabilidad y creatividad”. Y contrapuso esa búsqueda con la facilidad de repetir caminos ya trazados: “El sin sentido está al alcance de los mediocres, es más fácil copiar que crear”.
Finalmente, vinculó la búsqueda de ese sentido con el servicio y el respeto: “El sentido de la vida requiere un GPS interior que tenga como coordenadas el servicio y el respeto: sin actitud de servicio nos volvemos egoístas y sin respeto no hay verdadero amor”.
En esa misma línea, invitó a salir de la zona de confort y a recuperar el encuentro con los demás: “Para encontrar el sentido de la vida hay que salir de la zona de confort, cambiar pantallas por encuentros reales, datos móviles por mates compartidos”. Y concluyó: “Entonces la vida será distinta porque fuimos creados para estar con los demás y no para cortarnos solos”.
En el marco de la jornada también se realizó una ceremonia protagonizada por referentes de los centros de estudiantes de las escuelas católicas de la diócesis. Los representantes de las conducciones salientes realizaron el traspaso de la gestión a quienes fueron recientemente elegidos para asumir la conducción de sus respectivos centros.
La iniciativa permitió acompañar institucionalmente el proceso de renovación de las representaciones estudiantiles y poner en valor la participación de los jóvenes en la vida de sus comunidades educativas.